Si le preguntas a la gente qué es un paleontólogo, seguramente te hablarán de algo parecido a Indiana Jones. No es tontería: cuando George Lucas creó a Indiana Jones, su mayor inspiración fue el paleontólogo estadounidense Roy Chapman Andrews (1884-1960), famoso por haber dirigido una serie de expediciones a través de la China del siglo XX, y hacia el desierto de Gobi en Mongolia. Pese a que mucha gente no conoce su nombre, las aventuras de Andrews (que incluyen experiencias con pitones, cocodrilos y bandidos armados) han quedado, de algún modo, incluidas en el imaginario colectivo en el personaje de Indiana. Andrews hizo numerosas expediciones por Asia, fue dado por muerto en varias ocasiones y, buscando yacimientos de fósiles humanos, dio con el primer yacimiento de fósiles de dinosaurio datado en la Historia.
Pero no todo el trabajo de los paleontólogos es una sucesión de aventuras. Pese a que muchos de ellos han tenido experiencias dignas de contarse, en realidad las excavaciones no son más que la parte "divertida" del trabajo. Los restos excavados han de limpiarse, triarse, clasificarse y, por supuesto, estudiarse en el laboratorio.
¿Para qué sirve un fósil una vez sacado del estrato?
Básicamente para estudiarlo. Hay muchas técnicas para estudiar un fósil.
Supongamos que hemos extraído un fémur de dinosaurio. No sabemos de qué dinosaurio es, pero sabemos, por su forma y tamaño, que se trata de un fémur muy grande.
Lo primero, debemos cerciorarnos de que, efectivamente, se trata de un fémur; no sería la primera vez que alguien se confunde. Para ello, debemos compararlo con otros fémures y comprobar que, efectivamente, presenta características similares. Una vez nos hemos asegurado de qué tenemos, lo siguiente es buscar la especie a la que pertenece. El lugar en el que lo hayamos encontrado nos da pistas: si sabemos que estamos excavando en un yacimiento del Cretácico, podemos empezar por ahí. ¿Qué animales del Cretácico aparecen por nuestra zona? ¿Se parece nuestro fósil a alguno de ellos? En caso de que no sea así, ¿podemos dilucidar si se trata de un animal carnívoro o herbívoro, corredor o no corredor? La forma de los huesos nos habla acerca del modo de vida de los animales.
Si, finalmente, conseguimos identificar nuestro fósil, podemos seguir trabajando con él: se pueden tomar medidas, hacer reconstrucciones de músculos sobre el hueso, etcétera.


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